jueves, 28 de mayo de 2009


Un hombre del pueblo de Neguá, en la costa de Colombia, pudo subir al cielo. A la vuelta, contó. Dijo que había contemplado, desde allá arriba, la vida humana. Y dijo que somos un mar de fueguitos.
El Mundo es eso -reveló-. Un montón de gente. Un mar de fueguitos.
Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás. No hay dos fueguitos iguales. hay fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento, y gente de fuego loco que llena el aire de chispas. Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman; pero otros arden la vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca se enciende.
Eduardo Galeano "El libro de las brasas".


Este texto es demasiado maravilloso con tanto contenido y que dice mucho ..y finalmente todos somos importantes en este pequeño y gran planeta..desde nuestro trabajo aportamos y entregamos lo mejor de cada uno ..y ponemos energìa y las buenas ganas..energìa mòlecula en expansiòn...

1 comentario:

  1. Desde el blog en apoyo al “Premio Maria Amelia López Soliño” a la mejor bitácora escrita por una persona de la tercera edad, te agradecemos el cariñoso comentario de condolencia dejado en su blog y te animamos a estimular a los más mayores a seguir su ejemplo.

    Un saludo afectuoso.

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